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La música, benéfica también para los adolescentes

Ayer, antes que los estudiantes de niveles más bajos, regresaron a clases los alumnos del nivel medio superior: los preparatorianos, bachilleres o ceceacheros, según el sistema en el que se hayan inscrito. O, simplemente, los adolescentes, quienes, estén en el sistema educativo que estén o fuera del mismo, en la búsqueda de definirse a sí mismos prefieren en general recurrir a otras cosas que a su escuela.

Una de esas otras cosas con las que se identifican o definen los jóvenes, y sin duda una de las más importantes, es la música.

Y sin embargo, al menos en México, la educación de nivel medio superior adolece de precisamente la materia de música. Tal vez porque se considera que ya fue suficientemente cubierta en los niveles previos (lo cual suele ser falso) o porque se considera que los beneficios, ampliamente demostrados, de la educación musical se dan tan sólo en la infancia.

Sin embargo, un estudio publicado el 20 de julio en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) indica que la educación musical ayuda a “desarrollar aptitudes que son críticas para el éxito académico” y que “el entrenamiento musical durante la high school ‘afila’ el desarrollo cerebral”.

Música y desarrollo neural

El estudio sugiere que el entrenamiento musical acelera el desarrollo neural, y en particular la percepción auditiva y las habilidades lingüísticas.

“Mientras que los programas de música suelen ser los primeros que se eliminan cuando las escuelas tienen problemas de presupuesto, nuestros resultados destacan la importancia de la música en el currículo de la high school”, dice Nina Kraus, autora principal del estudio y directora del Laboratorio de Neurociencia Auditiva en la Escuela de Comunicación de la Universidad Northwestern.

“Si bien aprender a tocar música no enseña aptitudes que parezcan directamente relevantes para la mayoría de las carreras, estos resultados sugieren que la música puede generar lo que los educadores llaman ‘aprendiendo a aprender’”, agrega Kraus en un comunicado.

El estudio compara a estudiantes que se involucraron en la banda escolar y los compara con los que se enrolaron en un programa de ejercicio físico.

A lo largo de los tres años de la high school y de la duración del estudio, todos los estudiantes mejoraron sus habilidades relacionadas con el lenguaje hablado, pero la mejora fue mayor en quienes tomaban clase de música que en quienes hacían ejercicio.

Se sabe que el procesamiento de los pequeños detalles sonoros, muy importante para las habilidades lingüísticas, está disminuido en los niños que crecen en pobreza, por lo que los autores sugieren que la educación musical en la adolescencia puede ayudar a revertir esta carencia.

“Nuestros resultados apoyan la noción de que el cerebro adolescente sigue siendo receptivo al entrenamiento musical”, escriben los autores del artículo.

La música, al quite

Los beneficios de la música van más allá de la educación musical. Tan sólo escucharla es benéfico.

Por ejemplo, en mayo pasado se publicó en la revista Sports Medicine-Open que ciertas playlists incrementaban en nada menos que 70% la adherencia a la terapia de rehabilitación de pacientes con problemas cardiacos. Esto sucedía si el tempo de la música escogida era el mismo al que los pacientes requerían para hacer sus ejercicios.

Unos días después, en la American Thoracic Society International Conference, se presentaron datos sobre cómo la música ayuda a “desentubarse” a quienes han estado conectados a un respirador artificial, gracias a que los ayuda a relajarse y a disminuir la ansiedad (medido con la frecuencia cardiaca) de tratar de respirar sin el aparato.

Y se ha visto incluso que puede ayudar a ciertos pacientes con ciertas formas de epilepsia.

Sin embargo, volviendo a los adolescentes, lo que quieren no es sólo escuchar música, sino apropiarse de ella, lo que explica, según un estudio hecho en la Universidad Aalto de Finlandia, que YouTube sea el servicio musical más grande del mundo.

Este primer estudio académico sobre YouTube atribuye el éxito del sitio de videos, en el que la música es por mucho lo más solicitado, a la posibilidad de que las creaciones de músicos populares puede ser reusada de múltiples formas por los usuarios y a que YouTube promueve muy bien estas recreaciones, asegura el investigador Lassi A. Liikkanen.

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